El pueblo, unido…

El individualismo es el apocalipsis de la sociedad contemporánea. Las nuevas tecnologías y el consumismo nos están abocando al aislamiento, al egoísmo. Casi todos están de acuerdo: seremos seres que se miran pero que no se ven, pequeños ombligos del mundo.

Sin embargo, me permitirán que lo dude. Yo no veo individualismo en la gente de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, ni en los de Stop Desahucios, que día tras día frenan un drama que hasta hace poco ningún gobierno tenía demasiado interés en frenar. Tampoco veo individualismo en las asambleas barriales, muchas de ellas producto del 15M, que organizan y relacionan a los ciudadanos de manera directa y no a través de estructuras distantes y anquilosadas. Ni veo individualismo entre los iaioflautas, la intifalla, los movimientos estudiantiles, los bancos de alimentos, los “salvem”…

Ni, por supuesto, vi individualismo el 14 de Noviembre a las 18.30 en la plaza de San Agustín. Lo que vi ese día no eran 350.000 individuos, era una masa unida pidiendo una misma cosa. Y es muy posible que cada uno tuviese algo en mente, un drama en particular, una queja propia, pero el objetivo final era el mismo. Aunque sea caer en la épica, lo que escuché no eran 350.000 voces gritando, si no una sola: la voz de la ciudadanía.

Manifestación del 14N en Valencia. Fuente: elmundo.com

Hay que ver lo bueno dentro de lo malo, aunque a veces nos parezca imposible, y quizás esta crisis nos esté sirviendo para reencontrarnos a nosotros mismos y a los nuestros.  Hemos visto lo frágiles que son nuestros derechos, nuestras casas y nuestras vidas cuando se han puesto a pisotearlas sin más miramientos y excusa que el “hay que tomar medidas”. Nos engañaron, y ahora que nos damos cuenta de la estafa, estamos descubriendo quienes somos otra vez y estamos recordando cual es nuestro sitio en este sistema. Somos los mismos esclavos con ropas nuevas. Nosotros estamos, y siempre hemos estado, debajo de la bota.

Y solo juntos podremos zafarnos de ella o, por lo menos, impedir que nos asfixie.

Carmen Torreblanca

Enlaces relacionados:

Página de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca

La participación en la huelga general, un baile de cifras

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